Curso de Flores de Bach

Por Elisa Villagrasa

 

Este curso está destinado principalmente a terapeutas de todo ámbito, sean de Reiki, masajistas, etc., que quieran incorporar en su terapia “algo más”, para así poder ayudar mejor a sus pacientes.

Con las esencias florales conseguimos equilibrar el estado de ánimo de nuestros pacientes, algo bastante importante y necesario en toda terapia.

El curso puede hacerse de dos formas, intensivo o normal. El intensivo es indicado para las personas que durante la semana trabajan, es por ello que se ha estructurado en tres sábados, uno por mes, y en cuanto al horario normal, el curso se desarrolla durante seis meses en una clase semanal de una hora de duración.

flor_de_bach.jpegDurante el curso no solamente se da un conocimiento muy profundo de las esenciarías sino que se enseña que además de utilizarlas en la formulación para la toma oral, hemos ido un poco más allá, trabajando con el patrón transpersonal de las flores por lo que se pueden preparar cremas, colirios, ambientadores, etc.

Para una mejor comprensión del temario y la filosofía del curso a continuación se reseña una pequeña introducción al mismo.

Edward Bach nació en 1886, su padre era el dueño de una fundación de latón. Como aprendiz en la fábrica paterna conoció el miedo y la preocupación de los trabajadores por su salud. Era bondadoso y no deseaba otra cosa que ayudar al prójimo, lo cual le indujo a estudiar medicina y convertirse en médico.

Su primer trabajo fue de director de un centro de primeros auxilios en la Clínica Universitaria de Londres; posteriormente, y durante un breve periodo de tiempo, ejerció de traumatólogo en el Nacional Temperante Hospital y finalmente abrió un consultorio privado en Harley Street.

Bach aprovechó la oportunidad de trabajar de ayudante en el departamento de bacteriología del Hospital escuela de la Universidad y centró su interés en las bacterias intestinales. Descubrió que determinadas bacterias se hallaban en mayor cantidad en los casos de enfermedad crónica y experimentó con vacunas que preparaba a partir de las bacterias intestinales de los enfermos. Aún le quedaba por recorrer un largo camino para llegar a las “milagrosas” esencias florales.

seminario_flores_bach.jpegEn el otoño de 1928 Edward Bach deja la gran ciudad y viaja a Gales, siguiendo ciertamente un impulso. Se le veía cada vez con menos frecuencia en su laboratorio. El tiempo libre lo dedicaba a recorrer los parques londinenses en busca de plantas medicinales que pudieran reemplazar a sus nosodes. Cada vez regresaba con ramilletes enteros, potentizaba las plantas empleando la técnica homeopática, elaboraba tinturas de orina y las diluía y agitaba rítmicamente, pero cada vez el resultado era desalentador, ¿cómo podía descifrar el poder medicinal oculto de las plantas?, probablemente requeriría un nuevo método de potenciación, no sabia que hacer, por consiguiente viajó a los lugares que en su juventud habían estimulado su imaginación, donde de joven había recorrido los terrenos pantanosos y montañosos y sacando fuerzas y cobrado animo.

Durante este viaje descubrió dos delicadas flores silvestres de vivos colores que crecían en la proximidad de un riachuelo, el mimulo, de flor dorada (Mimulus) y la impaciencia (Impatiens), de tono violeta claro. Se llevó ambas flores a Londres y las preparó. Los pacientes, que no seleccionaba por sus molestias orgánicas, sino por determinadas propiedades psíquicas, eran sus voluntarios. Por sus reacciones positivas Edward Bach comprendió que se hallaba en el camino correcto y sintió una fuerte necesidad de volver al país de sus mayores. En el laboratorio ya no le quedaba nada por descubrir y, por lo tanto, lo cerró en la primavera de 1930.

A cada paso que daba Edward Bach iba aumentando sus conocimientos. Anotaba Cuidadosamente las características botánicas de cada planta, como el color, la forma, el olor, los números de pétalos y estambres. También prestaba atención a las influencias medioambientales, la calidad del suelo, la ubicación de la planta. Cuando mas recorría Edward Bach la naturaleza, más aumentaba su receptividad. Su conciencia se amplió hasta la clarividencia.

Se dio cuenta de que los propios sentidos son más sensibles que los instrumentos más complejos y perfeccionados de la ciencia. El cuerpo registra las radicaciones de las plantas con más precisión que cualquier aparato de laboratorio.

Edward Bach opinaba que las enfermedades del corazón y de la mente han de ser el centro de atención del sanador. Las enfermedades del cuerpo son síntomas. Pensaba que “nuestros temores, nuestras aprensiones, nuestras ansiedades y demás son los que abren la puerta a la invasión de la enfermedad”.

flor_bach.jpegEdward Bach utilizo sus remedios florales para aliviar la angustia mental, hasta poder hallar los problemas que afectan a la intimidad del ser humano; y también, en parte, para curar actitudes como el remordimiento o la falta de confianza. Esto sin embargo, era solo parte de la cura que también incluía interacción positiva y ánimos y consejos por parte del médico. Un buen médico ha de ser capaz de reconocer la enfermedad, basándose en ciertos estados de ánimo y actitudes, antes de que se manifieste como enfermedad física. Entonces es cuando podrá practicar con eficacia, una autentica medicina preventiva.

La principal razón del fracaso de la ciencia médica moderna es que trata los síntomas pero no las causas. Durante muchos siglos, la autentica naturaleza de la enfermedad ha quedado enmascarada por el materialismo, y así la enfermedad ha tenido todas las oportunidades de extender sus estragos, puesto que no se han atacado sus orígenes.

La enfermedad es, en esencia, el resultado de un conflicto entre el Alma y la Mente, y no se erradicará más que con un esfuerzo espiritual y mental. Estos esfuerzos, si se llevan a cabo adecuadamente, con entendimiento, pueden curar y evitar la enfermedad al eliminar estos factores básicos que son su causa primaria.

Ningún esfuerzo dirigido únicamente al cuerpo puede hacer algo más que reparar superficialmente el daño, y no hay curación en ello, puesto que la causa sigue siendo operativa y en cualquier momento puede volver a demostrar su presencia de otra forma.

Por otra parte, la propia zona del cuerpo afectada no es casual, sino que concuerda con la ley de Causa y Efecto, y una vez mas será una guía para ayudarnos.

Todos somos conscientes del efecto que produce en nosotros una mala noticia o una explosión de ira, si estas cosas triviales y pasajeras pueden afectar a nuestro organismo, cuanto mas grave y profundamente esté arraigado el conflicto en nosotros, entre alma y cuerpo, podemos imaginar y no asombrarnos de que el resultado dé lugar a padecimientos y enfermedades graves.

Lógicamente, algunas enfermedades pueden ser causadas por medios físicos directos, como los asociados como ciertos venenos, accidentes y heridas, y grandes excesos, pero la enfermedad en general, se debe a algún error básico en nuestra constitución. Los antiguos cuando enfermaban eran conscientes de que habían perdido su equilibrio con el Universo, por lo que sabían que debían de recuperarlo cuanto antes para volver a estar sanos.

remedios_florales.jpegPara conseguir nuestra victoria sobre la enfermedad dependerá pues, principalmente de lo siguiente, primero, hay que tener consciencia de la Divinidad que hay dentro de nosotros y de nuestro consiguiente poder de superar las adversidades; segundo, hay que saber que la causa básica de la enfermedad obedece a la falta de armonía entre la personalidad y el alma; tercero, hay que tener la voluntad y la capacidad de descubrir el defecto que causa semejante conflicto; y en cuarto lugar, hay que suprimir este defecto desarrollando la virtud contraria.

No se nos pide en absoluto que seamos santos o mártires, o personas de renombre; a casi todos nosotros se nos reservan trabajos menos vistosos; pero se espera de todos nosotros que entendamos las alegrías y las aventuras de la vida y que cumplamos con agrado la parcela de trabajo particular que la Divinidad nos ha reservado.

Hay 38 esencias florales, para finalizar este artículo veamos a continuación algunas de las tantas que serán tratadas en el curso:

ROCK ROSE (Heliantemo)

Profundo temor, terror o pánico, aporta coraje.

AGRIMONY (Agrimonia)

Trata la ansiedad oculta por una mascara de jovialidad, potencia la honestidad emocional y el reconocimiento del dolor.

MIMULUS (Mímulo)

Para las personas tímidas e introvertidas, te ayuda a superar los miedos cotidianos.

CENTAURY (Centaura)

Para las personas que tienen poca voluntad, que no saben decir “NO”.

ELM (Olmo)

Aporta fe y confianza para llevar a término las propias tareas.

WILD ROSE (Rosa silvestre)

Promueve la voluntad de vivir y la alegría vital, cuando hay falta de esperanza.

STAR OF BETHLEHEM (Estrella de Belén)

Calma, alivia y cura tras un shock o trauma.

WHITE CHESTNUT (Castaño de Indias)

Dialogo interior agotador, promueve la claridad mental.

MUSTARD (Mostaza)

Para la tristeza y melancolía profunda. Aporta equilibrio.

Y recuerde que...

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